El señor D. O’Callaghan me envió de regalo un mono de Río Negro llamado El Capuchino 1(Mono capuchino del Orinoco [Chiropotes chiropotes]. No debe ser confundido con el mono capuchino común [Cebus nigrivittatus]), pero no pude averiguar cuál es su nombre indio. Es raro: tiene una tupida barba negra y un tupé igual dividido perfectamente en el centro de la frente, la cara negra y larga, la cola peluda como la de un zorro, negra también. Tiene manos y pies negros, pero la espalda y la barriga están cubiertas de pelo castaño amarillento, bastante largo. Es de aspecto sombrío, bebe poco y pocas veces, violento si se le molesta, pero no es nada juguetón como otros monos. De pie mide unos 2 pies 6 pulgadas [unos 76 cm], es admirablemente proporcionado y más semejante a la forma humana (muy esbelto) que ninguna otra criatura de esta especie que yo haya visto jamás, al natural o en pintura. Hace un calor y una humedad excesivos. Como siempre di mi paseo a caballo a las 3 p. m