Esta mañana me dejó el señor Lievesly a las 11 y salió para La Guaira para embarcarse en el Emily Davis rumbo a Filadelfia en un viaje de seis meses a los Estados Unidos y el Canadá. Le deseo salud y que disfrute mucho —malgré qu'il est un grand sacrifice pour moi, quoiqu’il n'est pas ni un Solomon ni secretaire au premier ordre—; pero se amolda a mis costumbres, etc., de la mejor manera, es honesto y de altos principios morales así como correcto en todos los actos de la vida social, lo que, en gente joven, cubre, así como va el mundo, una multitud de lo que suelen llamarse faltas. Esta mañana llegó a La Guaira el buque correo, cosa impensadísima, pues no se le esperaba hasta el 21 del mes. ¡Todos bien, gracias a Dios, en Esher! pero recibí algunas noticias molestas sobre viejos asuntos monetarios. Para las siete mis cartas habían llegado.