No hay noticias. Pasé la velada en casa del general Páez para escuchar cantar y tocar a sus dos sobrinas, cosa que de veras hacen con gran dulzura y talento. Su excelencia acaba de recibir de Londres un piano de cola, fabricado por Kollerman. Allí costó 150 guineas, de modo que incluyendo el transporte hasta aquí, debe de haber costado una buena suma. Cuarenta hombres, turnándose, lo subieron por la montaña desde La Guaira. Páez se va a Maracay la semana que viene hasta que el Congreso lo reclame como presidente de la República, pues a estas alturas ha sido elegido sin ninguna clase de dudas unánimemente por toda la nación: con dos tercios de la votación nacional ya es dueño de ella sin necesidad de que el Congreso lo sancione, y no creo que cuando se haya escrutado el total de votos haya ni diez en contra de él. Benedetti cenó conmigo.