Hoy a las 4 p. m. las autoridades y miembros de la ciudad, eclesiásticos, civiles y militares, se reunieron en casa del gobernador (general Ayala) y desde allí caminaron, acompañados por una guardia de la Milicia Nacional, à pied y à cheval, hasta la plaza, donde se había levantado el acostumbrado templo para estas ocasiones, y desde el cual los distintos dirigentes (relevándose unos a otros) leyeron la nueva Constitución al pueblo reunido, que recibió esta nueva colección de leyes con su acostumbrado entusiasmo. En una hora se había terminado el trabajo; y la noche concluyó con canciones, música y fuegos artificiales. El auditorio estaba sentado como antiguamente, cada uno sobre el trasero, pues el que no lleva su silla se queda de pie. A las 10 había terminado toda la patriótica escena. La ciudad estaba iluminada. Tres noches, y quedará sellada la fiesta.