Hoy ancló frente a La Guaira el Valorous, y lord Huntingdon me envió una carta oficial para enterarse de las noticias y saber si el estado de las cosas aún requiere de la presencia de un barco de guerra británico para proteger las propiedades, etc., británicas. Se le ordenó que averiguara esto ya que iba rumbo a Jamaica a reunirse con el almirante al mando. Contesté detallando la situación política de Venezuela, dando el paradero del Libertador y el destino del ministro británico, y señalando que todavía se requería la presencia de un buque de guerra británico. De modo que supongo que milord ya estará bogando hacia su destino. El tan esperado correo de Bogotá por fin llegó. Recibí documentos y cartas fechados hasta el 27 de julio. La información de que el general Bolívar avanzaba con tropas hacia la capital causó gran sensación y puso a temblar a la facción de Santander, que se hace llamar «partido constitucional». El vicepresidente se opone violentamente a la reunión de la Gran Convención: son, en verdad, tan violentos sus actos y los de sus partidarios, que durante varios días se llegó a temer una revolución. Ha acusado a uno de los representantes (hermano del ministro de Finanzas Castillo) ante la cámara por haber dicho que Santander estaba a la cabeza de la propuesta revolución. Castillo asegura que su aserción es cierta y demostrará que el vicepresidente le dijo «que preferiría una revolución y un país bañado en sangre a ver reunida la Convención». No obstante, parece que la cuestión ya está bien decidida, pues todos los ministros están a favor de la reunión, y asimismo lo está la mayoría de los representantes. El partido de Bolívar parece muy poderoso, y los habitantes en general, aparte de la gente de peso más inmediatamente cercana a Bogotá, piden a gritos la llegada de Bolívar, y proclaman abiertamente su intención de respaldarle a él, a su causa y a Colombia. Unos cuantos correos más, y tendremos noticias del Libertador. Los informes que corren por aquí dicen que ha despachado al general Briceño Méndez a una misión a la capital y él no le seguirá hasta que sepa los resultados. Plegarias en casa del coronel Stopford. Termómetro, 23° a las 7 y 25, a las 4.