Se ha detenido a un par de curas: fray J. José García y el doctor José D. Díaz, y ambos han sido enviados a las mazmorras de La Guaira. Se han encontrado en su poder proclamas y otros documentos que demuestran su correspondencia con España, a raíz de lo cual el general Páez ha emitido una proclama solicitando a todos aquellos que posean cualquier documento similar o sepan dónde encontrarlo que lo entreguen ya sea al intendente o al comandante de armas, dentro de los seis días siguientes a la emisión de este mandato. Si se descubre alguno después de esa fecha el castigo será la pena de muerte. Nada esencial salvo que los tenderos y sus empleados están en gran efervescencia a causa de la organización de la Milicia. El general Páez dice que esto tiene que ponerse en marcha a fin de que el establecimiento exista y los ciudadanos se acostumbren a lo que será su deber de vez en cuando, pero que por el momento no existe la intención de hacer otro uso de ellos como no sea el de informarles que, cuando se les solicite, tienen que servir, cosa que no puede hacerse eficientemente si cada varias semanas no se les llama a ejercitarse y aprender su deber. Aunque esto está bien, hay buenas y malas formas de proceder y, en este desafortunado país, nueve de cada diez veces se emplean las malas. Tiempo triste y muy lluvioso. Di un paseo desagradable por la niebla. Durante las varias excursiones que hago por la mañana exploro la campiña que nos rodea, tomo nota de las distancias, orientaciones, etc., etc., y hoy he empezado a asentarlas en papel con la forma de un plano que se extiende 14 o 15 millas alrededor de Caracas. Termómetro, 22° a las 7 y 23 a las 12 y las 4.