Mucho movimiento en Caracas hoy. El coronel Arguindegui llegó procedente de las tropas que observan a Cisneros, y trae la información de que un español, coronel de artillería bajo el último general español que mandó en esta parte de Colombia, se había unido al ladrón y se había proclamado general de los bandidos, enarbolando la bandera de Fernando; y que la fuerza que manda no puede ser menor de 3.000 hombres bien armados. La cantidad la pongo en duda, pero son más numerosos que las tropas regulares que se les oponen, y como el Libertador ha dispuesto de todas las que podía para que marcharan delante y detrás de él, me parece que la milicia va a tener que prestar más servicio del que quiere o espera. A dicho español, cuyo nombre aún no he podido descubrir #002-0262, se le permitió regresar a este país para entablar una acción judicial por unas propiedades pertenecientes a su madre, hará unos tres años, y así agradece el permiso, demostrando con el resultado que solo tenía el objetivo de comunicarse secretamente con las autoridades de Cuba, y concebir medidas para reanudar las escenas de Boves y Morales. Esta mañana se reunió en casa del general Páez un consejo de las autoridades de Caracas, a fin de adoptar las medidas más eficientes en vista del estado actual de las cosas; aparte de lo cual la insurrección por el lado de Cumaná se está poniendo peor y más grave cada día, de modo que sin dinero ni tropas, no sé cómo estos sabios caballeros van a salir del paso. También se asegura positivamente que el marqués del Toro ha recibido una carta de Bolívar, en la que le dice que, al fin, Santander se ha quitado la careta abiertamente y ha pedido al Congreso que apruebe un decreto de bandolerismo contra el Libertador porque este avanza a la cabeza de sus tropas hacia la capital de la república. El general Páez ayer cenó con Toro y creo que hoy sabremos más de este tema y del otro. El señor Brimley y Logan cenaron conmigo. En base a las representaciones del fiscal, el intendente ha dictaminado que su barco y su cargamento deben ponerse en libertad. Un acto de justicia. Y otro, en el asunto del comerciante Mc Martin (cuyas mercancías fueron decomisadas por sospecharse que quería defraudar a la aduana). También se decidió que se liberase la mercancía, ya que ambos decomisos habían sido hechos, o más bien, urdidos por los funcionarios de la aduana. Termómetro, 22° a las 7 y 24 a las 12 y a las 4. Ha llovido un poco.